El éxito sólo es posible cuando arriesgas

Publicado el 3 de February @ 6:48 pm por Leo Alcalá

Su respuesta fue reveladora. Esbozó en su rostro una de esas sonrisas que aparecen cuando alguien está totalmente confiado en algo, subió sus cejas como para prepararse para la declaración de una verdad totalmente obvia, y dijo:

Esa ha sido la forma como yo he hecho mi fortuna.

Sentado frente a mí en la mesa del restaurante estaba Homero, un empresario norteamericano de origen cubano. Décadas atrás él y su familia tenían un pequeño negocio. Hoy siguen teniendo una empresa familiar, pero en proporciones financieras superiores a los mil millones de dólares.

Lo que me decía provenía de su propia experiencia. Su convicción no venía de sólo pensar positivamente, sino del disfrute de resultados tangibles, producidos por la puesta en práctica de estrategias específicas.

Lo que Homero me dijo esa mañana, hace un par de días, quedó dando vueltas en mi cabeza. Entró en mi cerebro como recordatorio de una de las verdades de la vida:

El que no arriesga no gana; pierde.

La frase popular es que el que no arriesga no gana. Pero falta otra parte de la verdad.

Si no arriesgas… pierdes la oportunidad; pierdes la posibilidad de aprender; pierdes la capacidad para cambiar; pierdes el chance para vencer tu miedo; pierdes la fortaleza que te permitiría arriesgarte la próxima vez.

Si te arriesgas, ganas. No necesariamente aquello específico por lo que te arriesgaste, mas sí quizá algo aun más valioso: experiencia, aprendizaje, orgullo, satisfacción, fuerza interna, entusiasmo por la vida.

La declaración de Homero vino porque mientras me contaba sobre una estrategia audaz y arriesgada que está por implementar, le pregunté qué lo hacía asumir tal riesgo.

El mensaje que me llegó cuando escuché su respuesta, en esencia, fue éste:

El éxito sólo es posible cuando te arriesgas.

La vida, para vivirla a plenitud, requiere que estés dispuesto a soltar la seguridad de lo que tienes para ir tras la manifestación de lo que quieres.

Si quieres aumentar tu éxito y tu calidad de vida, la pregunta no es si te vas a arriesgar o no. No hay otra forma de crecer que no sea arriesgando cosas. No hay otra manera de avanzar que no implique la posibilidad de perder algo.

La cuestión es qué estás dispuesto a arriesgar. El asunto es cómo puedes arriesgarte de manera inteligente.

Por supuesto que Homero y su familia no llegaron adonde hoy se encuentran sólo por el hecho de haber tomado riesgos. No asumieron cualquier riesgo. Los que asumieron lo hicieron de manera consciente e inteligente.

Se arriesgaron por lo que tuviera sentido de negocio, sentido de éxito. Actuaron sobre los riesgos que tenían la capacidad de asumir. Riesgos cuyos beneficios, de tener éxito, eran mucho mayores que las posibles consecuencias negativas de que las cosas no salieran como esperaban.

Arriesgarte o no arriesgarte no es la pregunta. Para una vida plena, no arriesgarte no es una opción.

Piénsalo. Cualquier cosa que tiene el potencial de conducirte a una mejor experiencia de vida encierra un riesgo.

Estar dispuesto a sonreír es arriesgarte a que otros te crean ridículo.

Estar dispuesto a decir algo es arriesgarte a que otros se opongan a tus ideas.

Estar dispuesto a ir tras tu sueño es arriesgarte a que otros te tilden de loco.

Estar dispuesto a cambiar es arriesgarte a que otros te rechacen.

Estar dispuesto a pedir es arriesgarte a que el otro te diga que no.

Estar dispuesto a amar es arriesgarte a no ser correspondido.

Pero no hay vida sin la disposición a entregarte a ella. El mayor riesgo no es intentarlo, sino estancarte. El mayor riesgo no es atreverte, sino luego arrepentirte.

Y tal vez, el mayor riesgo de todos, es vivir sin haber vivido.

Quizá lo que en este momento te separa de algo que quieres—sea un aumento en tus ingresos, una mejor relación de pareja, una mejor salud, un sueño cumplido—es un riesgo que no has tomado aún.

Quizá lo que te ha frenado hasta ahora no es un obstáculo allá afuera, sino un reto a vencer ahí dentro de ti. El reto de atreverte. De arriesgarte. De estar dispuesto a soltar la seguridad de lo que tienes por la construcción de lo que quieres.

Recuerda: arriesgarte no es opcional. Las opciones están en cómo hacerlo y cuándo hacerlo.

Si no es ahora el momento ¿cuándo?

¿Qué estás esperando?

Asume el riesgo. No cualquiera ni de cualquier manera.

Uno que valga la pena. Uno que sea inteligente asumir. Uno que, sin importar el resultado, te permita conectarte más intensamente con la maravilla de vivir.

Una estrategia para superar el gran desafío

Publicado el 31 de January @ 10:48 pm por Leo Alcalá

Para ti es diferente que para mí pero, en esencia, el desafío es el mismo. Me refiero al éxito.

Lo que tú buscas experimentar, lograr, compartir, y disfrutar es diferente a lo que yo y cualquier otra persona está buscando. Sin embargo, en lo que al proceso del éxito se refiere, hay algo que nos es común: el reto de pasar de “A” a “B”.

Es ir de un punto a otro. Del origen al destino. De la situación actual a la situación deseada. De lo que eres, sientes, haces y tienes a lo que quieres ser, sentir, hacer y tener.

El gran desafío está en cómo pasar del punto “A” al punto “B”. Es cómo aprovechar el tiempo para que a medida que este avanza tú te estés acercando cada vez más a lo que quieres. La contraparte, el gran peligro, es que se nos estén yendo el tiempo y las oportunidades de las manos mientras seguimos estancados en “A”.

¿Te ha pasado? A inicio de año, por ejemplo, comienzas con ímpetu el nuevo calendario y con intenciones de progreso y cambio positivo. Pero al año siguiente, mirando en retrospectiva, te das cuenta qué poco has avanzado.

La acción consistente es clave para pasar de “A” a “B”. Es hacer que cada día, cada semana, tu estés más cerca de lo que realmente deseas.

Pero ¿cómo cuidar que esto sea así cuando te ves atrapado entre las urgencias y demandas del día a día?

Una estrategia sencilla pero eficaz—y, si la haces hábito, tremendamente transformadora—es hacerte una pregunta cada día:

¿Qué es aquello que, de hacerlo hoy, impulsaría mi vida personal o profesional hacia adelante?

Por supuesto que no es sólo hacerte esa pregunta, sino estar dispuesto a generar una respuesta para luego actuar sobre ella.

El punto es el siguiente:

Imagina que cada día tú identificas al menos una acción que esté alineada con el propósito de acercarte a alguna de tus metas realmente importantes. No solo la identificas, sino que luego pasas a ejecutarla.

¿Cómo cambiaría tu vida de aquí a un año—o tres meses o incluso un mes—si tú tuvieras el hábito de hacer consistentemente lo que sabes que te hace falta para avanzar?

¿A dónde puedes llegar profesional, familiar, emocional, mental, física y financieramente si cada día que pasa estás más cerca de lo que quieres?

No te estoy hablando de que todos los días hagas algo complejo y elaborado por tus metas. Mas sí me refiero a desarrollar la disciplina para moverte consistentemente hacia adelante. Así sea un pequeño desplazamiento, una simple acción, unos cinco minutos de esfuerzo.

Cualquier cosa con tal de no perder algo vital para el logro de tus metas: el moméntum, es decir, la inercia positiva de estar en movimiento hacia tus objetivos.

Vuelvo a la pregunta:

¿Qué es aquello que, de hacerlo hoy, impulsaría mi vida personal o profesional hacia adelante?

¿Ya tienes tu respuesta para este día? O si estás leyendo esto en la noche ¿ya sabes lo que vas a hacer mañana?

Esta estrategia presenta un desafío en sí misma: estar pendiente de hacerte—y responder—la pregunta cada día. La manera de resolver esto es sencilla: escribe o imprime esa pregunta en papeles para ser pegados en sitios estratégicos de tu casa y oficina. Incluso, hasta vale pegarla en el tapa sol de tu carro para verla mientras manejas. Pégala en el espejo de tu baño. En tu escritorio al lado de tu computadora. Hasta puedes hacer un protector de pantalla con la frase.

La idea es ayudarte a ti mismo a hacer el hábito y a que no se te escape el día sin tomar consciencia sobre lo que necesitas hacer para avanzar.

Recuerda algo: si no te estás acercando a lo que quieres, te estás alejando.

Fijarte metas es fácil. El verdadero desafío está en lograrlas. Y para ello necesitas acción eficaz. No de vez en cuando. No sólo si es que te queda tiempo luego de atender lo cotidiano. Es de manera consistente. Es la acción consistente lo que te hace progresar y te permite pasar de “A” a “B”.

Emplea esta estrategia. Pega tus recordatorios por varios lados. Y desarrolla el hábito.

Ten esto en mente:

Tus hábitos de hoy son los constructores de tu mañana. Aduéñate de ellos y te estarás adueñando de tu futuro.

Entonces ¿qué es lo que vas a hacer hoy para impulsar tu vida personal o profesional hacia adelante?

5 Pasos para cambiar tu enfoque y transformar tus emociones

Publicado el 1 de August @ 1:55 am por Leo Alcalá

¿En dónde está tu atención? Más allá de que espero que en este momento tengas tu atención puesta en estas líneas ¿a qué le has estado prestando más atención últimamente?

En otras palabras ¿en dónde está tu enfoque?

Tu mente consciente es un tanto limitada—enormemente si la comparamos con la capacidad de tu mente inconsciente. Apenas puede procesar unos pocos datos a la vez. Esto hace que a cada instante, al enfocarte en algo—un pensamiento, una idea, una persona, una circunstancia—tú estés borrando de tu consciencia todo lo demás.

¿Acaso en este momento que estás leyendo estás consciente del latido de tu corazón? ¿De tu respiración? ¿De los ruidos que hay en el ambiente en que te encuentras? ¿De lo que no se te puede olvidar? ¿De las personas a quienes más amas? ¿Del recuerdo de lo que comiste esta mañana?

Seguramente no fue sino hasta que leíste las preguntas anteriores que de pronto tu mente tomó consciencia de esas cosas. Pero de resto, es mucho más lo que escapa de tu consciencia que aquello que entra en el “ojo” de la misma.

Es como si tu mente consciente fuera un telescopio apuntando al cielo. Miras a través de él y observas grandes cosas. Pero ¿qué es lo que en realidad ves? Con gran magnificación, apenas una ínfima porción del cielo sobre ti.

Este fenómeno de consciencia selectiva puede se tu maldición o tu bendición. Depende de cómo lo aproveches. Porque si dejas que tu enfoque se concentre, por ejemplo, en lo que no está funcionando en tu vida, adivina qué: pierdes la conexión con aquello que sí está bien.

Al contrario también funciona:

Si piensas en aquellas cosas por las que puedes estar agradecido—y te conectas con las sensaciones que esos pensamientos generan—dejas de experimentar la sensación de desgracia.

Sigue leyendo »

Video: Entrevista sobre Los 9 Pasos para Adueñarnos del Éxito en programa “Frente a Frente”

Publicado el 1 de July @ 10:19 pm por Leo Alcalá

El siguiente video es de una entrevista televisiva que me hicieron el martes 27 de junio en El Salvador, en el programa “Frente a Frente”.

Si bien se llevó a cabo en relación a un evento abierto al público que sostuve ese mismo día en la tarde sobre “Los 9 Pasos para Adueñarnos del Éxito”, la entrevista se centró más en el tema del éxito que en el desarrollo de los 9 pasos. Aún así creo que conversamos sobre ideas bien relevantes que espero sean de valor para ti.

¡Disfrútala!

Technorati Tags: , ,

Sincérate: la vida no es un microondas

Publicado el 20 de June @ 10:50 am por Leo Alcalá

Marcas un tiempo irrisoriamente corto. Pulsas un botón. A veces en siquiera cuestión de segundos, ya tienes lo que quieres: calentico y listo para comer.

Bienvenido a la era del microondas.

No sólo en lo que a preparación de comida se refiere, sino que también en múltiples ámbitos, nuestra cultura ha ido desarrollando un culto a lo inmediato. La gratificación instantánea ha pasado a ser uno de los principales argumentos de influencia en la venta de productos.

Tómate esto, haz aquello, compra el producto, descárgalo de Internet, invierte en este negocio, que en nada obtendrás lo que quieres.

Es, en cierto sentido, un mundo artificial. Y desde la experiencia de lo instantáneo pasamos a esperar lo mismo de todo lo que hacemos.

Queremos finanzas “microondas” (pulsa un botón y listo, disfruta de tus ganancias); relaciones instantáneas; cuerpos espectaculares de “cajita”; éxito en segundos.

A veces perdemos perspectiva y se nos olvida que los sistemas naturales funcionan en ciclos y según leyes inmutables. Primavera, verano, otoño e invierno. Siembra y cosecha.

Yo creo que es posible acelerar las cosas. Yo creo que podemos lograr más rápido lo que a otros les ha tomado años. Pero de lo que no escapamos es de lo siguiente:

Todo lo que realmente tiene valor y trascendencia en la vida requiere que tú estés dispuesto a pagar el precio para vivirlo.

Todo requiere un precio. No hablo de sufrimiento—este es opcional. Me refiero a la base de una de las leyes fundamentales de la vida: lo que tu obtienes depende de lo que das; si quieres obtener más, tienes que estar dispuesto a dar más.

Si quieres lo mejor de la vida, tienes que estar dispuesto a dar lo mejor de ti.

Es el precio, en ocasiones, de la paciencia. De tu perseverancia. De tu enfoque apasionado y eficazmente productivo. De no soltar cuando tienes la tentación de abandonar. De confiar en el proceso. De apostarle a la cosecha que vendrá como resultado de tu siembra.

Quizá no ahora. Quizá no en segundos. Porque aunque estemos en la era del microondas, cocinar una deliciosa y nutritiva comida requiere su tiempo.

¿Estás dispuesto a vivir el proceso del logro de lo que quieres, aunque tome su tiempo?

Disfruta de lo inmediato pero no dejes de construir lo que, aún lejano, trascenderá en tu vida.

Technorati Tags: